Basado en el articulo de la ASHA “Esophageal Screening During the Videofluoroscopic Swallow Study: Roadblocks and Roadmaps”(Watts et al., 2025)

La videofluoroscopía de la deglución (VFSS) continúa siendo uno de los estudios instrumentales más relevantes para la evaluación de la disfagia, particularmente por su capacidad de analizar de manera dinámica los eventos que ocurren durante las fases oral y faríngea. No obstante, en la práctica clínica persiste una tendencia a restringir su interpretación a estas etapas, asumiendo implícitamente que la deglución finaliza en el esfínter esofágico superior. Esta aproximación fragmentada contrasta con la fisiología real del proceso deglutorio y puede limitar de manera significativa la comprensión integral del cuadro clínico del paciente.

La deglución constituye un proceso continuo, altamente coordinado, que se extiende desde la cavidad oral hasta el estómago y que depende de una compleja interacción neuromuscular regulada principalmente por el sistema nervioso central y el nervio vago. Estudios indican que mas del 60% de los pacientes referidos para un VFSS presentan disfagia relacionada a un component esofágico (Gullung et al., 2012; Miles et al., 2015; Watts et al., 2019).

La literatura ha demostrado de forma consistente que existe una interdependencia funcional entre la faringe, el esfínter esofágico superior y el esófago proximal, de modo que alteraciones esofágicas pueden manifestarse con signos y síntomas predominantemente orofaríngeos (Gregor & Watts, 2023). Esta relación explica, en parte, la baja confiabilidad de la localización subjetiva del síntoma por parte del paciente, fenómeno ampliamente descrito en estudios clínicos y revisiones publicadas en revistas afiliadas a ASHA.

La evaluación de la deglución como un continuo orofaringe–esófago

Desde un punto de vista histórico, el VFSS fue tradicionalmente desarrollado para el análisis de las fases oral y faríngea de la deglución. Ante la sospecha de compromiso esofágico se indicaba la realización posterior de un esofagrama completo (Jones et al., 1987). Sin embargo, esta división respondió principalmente a criterios organizativos y disciplinarios, más que a una delimitación fisiológica del proceso deglutorio.

La evidencia actual, incluida la discutida en publicaciones recientes de Perspectives of the ASHA Special Interest Groups, cuestiona esta separación rígida y propone una mirada más integrada del proceso deglutorio. En este contexto surge el concepto de tamizaje esofágico durante el VFSS, entendido no como una evaluación diagnóstica exhaustiva del esófago, sino como una observación sistemática y funcional del tránsito esofágico inicial, realizada en continuidad con la fase faríngea.

Este tipo de tamizaje permite identificar signos de alerta clínicamente relevantes, como desviaciones y retenciones del tránsito del bolo, retención del contraste o detenciones evidentes, que pueden modificar de manera sustancial la interpretación de los hallazgos orofaríngeos. La ausencia de esta información puede conducir a decisiones terapéuticas basadas en una comprensión incompleta del problema, particularmente en pacientes con síntomas persistentes, respuesta limitada a la intervención o hallazgos orofaríngeos que no explican completamente la clínica.

Barreras actuales y pasos para avanzar en la práctica clínica

Watts et al. (2025) reconoce de manera explícita que la incorporación del tamizaje esofágico durante el VFSS enfrenta múltiples barreras en la práctica clínica. Entre ellas se incluyen la falta de estandarización de protocolos, la variabilidad en la formación profesional, las diferencias de criterio entre disciplinas y las limitaciones institucionales relacionadas con tiempos, recursos y cobertura del procedimiento. Estas barreras son especialmente relevantes en el contexto latinoamericano, donde el fonoaudiólogo no suele ser el profesional que realiza el estudio, el cual generalmente está a cargo del otorrinolaringólogo o del médico radiólogo.

No obstante, los autores proponen una hoja de ruta clara para superar estos obstáculos y avanzar hacia una evaluación más integral de la deglución. Esta hoja de ruta incluye la necesidad de fortalecer la educación interdisciplinaria, actualizar guías clínicas basadas en evidencia, promover consensos profesionales y desarrollar protocolos de tamizaje que sean clínicamente viables, reproducibles y seguros. Desde esta perspectiva, el cambio no depende exclusivamente de modificaciones estructurales, sino también de un cambio en el razonamiento clínico de los profesionales involucrados en la evaluación de la disfagia.

En este escenario, el rol del fonoaudiólogo clínico resulta central. Aunque no ejecute el VFSS, su formación en fisiología de la deglución lo posiciona como un actor clave en la interpretación de los hallazgos, la integración de la información clínica y la formulación de hipótesis fisiopatológicas. Estar presente durante la evaluación, observar el tránsito esofágico cuando sea posible, documentar hallazgos relevantes y sugerir la necesidad de estudios complementarios son acciones que fortalecen el abordaje interdisciplinario y contribuyen a la seguridad del paciente.

El Robust Esophageal Screening Test (REST) como herramienta emergente

Como parte de esta hoja de ruta, el artículo destaca el desarrollo y validación del Robust Esophageal Screening Test (REST), un protocolo diseñado específicamente para el tamizaje esofágico durante el VFSS (Gregor, 2023). El REST surge como respuesta a la necesidad de contar con una herramienta estandarizada que permita identificar alteraciones esofágicas clínicamente significativas sin pretender reemplazar estudios diagnósticos especializados.

El REST se caracteriza por su enfoque funcional, su aplicabilidad en el contexto del VFSS y su énfasis en la observación sistemática del tránsito del bolo desde los labios hasta el esfínter esofágico inferior (Gregor, 2023). El REST posee una sensibilidad del 83.7% y una especificidad del 73.3% (Te interesaría leer: ¿Cual es la sensibilidad y la especificidad de una herramienta diagnóstica?). Se dice que el REST es mas “robusto” que otros tamizajes dada la variedad y el volumen de las texturas del bolo. Su observación del transito del bolo al esfínter esofágico inferior permite identificar posibles patologías esofágicas ocultas (Gregor, 2023). Su implementación no solo facilita la detección temprana de posibles trastornos esofágicos, sino que también contribuye a un razonamiento clínico más completo y fundamentado. El REST puede utilizarse con diferentes poblaciones con disfagia mas allá de los pacientes con cancer de cabeza y cuello.

Para el fonoaudiólogo clínico en Latinoamérica, conocer el REST y comprender sus fundamentos resulta particularmente relevante. Aun cuando no sea quien administre el protocolo, entender qué observa, qué información aporta y cómo se interpretan sus resultados permite participar de manera activa en la discusión clínica y en la toma de decisiones. En este sentido, el REST no representa únicamente una herramienta técnica, sino un ejemplo concreto de cómo la evidencia puede traducirse en prácticas clínicas más integradas y seguras.

Evaluar la deglución sin considerar el esófago implica aceptar una visión parcial de un proceso fisiológico continuo. La incorporación del tamizaje esofágico, respaldada por la evidencia y operacionalizada a través de herramientas como el REST, representa un paso necesario hacia una práctica fonoaudiológica más rigurosa, reflexiva y alineada con los estándares actuales de evaluación en disfagia.

Referencias

  • Gregor, J. W., & Watts, S. A. (2023). Implementation of esophageal screening in an outpatient hospital-based setting: A quality improvement project. American Journal of Speech-Language Pathology, 32(6), 2603–2614.
  • Gregor, J. W. (2023). The importance of looking at the REST of the swallow in patients with head and neck cancer. Perspectives of the ASHA Special Interest Groups, 8(5), 1097–1102. https://doi.org/10.1044/2023_persp-23-00055
  • Gullung, J. L., Hill, E. G., Castell, D. O., & Martin-Harris, B. (2012). Oropharyngeal and esophageal swallowing impairments: Their association and the predictive value of the modified barium swallow impairment profile and combined multi-channel intraluminal impedance-esophageal manometry. Annals of Otology, Rhinology & Laryngology, 121(11), 738–745.
  • Jones, B., Donner, M. W., Rubesin, S. E., Ravich, W. J., & Hendrix, T. R. (1987). Pharyngeal findings in 21 patients with achalasia of the esophagus. Dysphagia, 2(2), 87–92.
  • Miles, A., McMillan, J., Ward, K., & Allen, J. (2015). Esophageal visualization as an adjunct to the videofluoroscopic study of swallowing. Otolaryngology–Head and Neck Surgery, 152(3), 488–493.
  • Logemann, J. (1984) Evaluation and treatment of swallowing disorders. College Hill Press.
  • Watts, S., Gaziano, J., Jacobs, J., & Richter, J. (2019). Improving the diagnostic capability of the modified barium swallow study through standardization of an esophageal sweep protocol. Dysphagia, 34(1), 34–42.
  • Watts, S. A., Gregor, J. W., Miles, A., Lott, D. G., Kahn, A., Vela, M. F., Tritter, A., Jain, A., Yokum, M., Belafsky, P., & Co-Lab, T. E. (2025). Esophageal screening during the videofluoroscopic swallow study: Roadblocks and roadmaps. Perspectives of the ASHA Special Interest Groups, 10(6), 2049–2060. https://doi.org/10.1044/2025_persp-25-00143

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